Una maquina de abrazos para las personas con autismo

Una 'máquina de abrazos' para las personas con autismo

La empresa española GDPI desarrolla una 'máquina de abrazos' para aliviar los problemas impuestos con la pandemia y distanciamiento social en personas autistas

Abrazar, ese gesto tan cotidiano y casi innato, puede curar tu estrés y tu ansiedad. La empresa GDPI, afincada en el Centro Europeo de Empresas e Innovación de Cartagena (CEEIC) y dedicada a la investigación, desarrollo y protección de innovaciones, ha desarrollado y patentado junto a María Martí Esparza, confundadora de la asociación de autismo de Barcelona, una "máquina de abrazos" que alivia los problemas impuestos con la pandemia del coronavirus y las normas de distanciamiento social: “Las nuevas normas de distanciamiento nos impiden el contacto físico, pero con esta innovadora máquina podremos conseguir grandes efectos en las personas con autismo” afirma María Martí Esparza.

Enrique Villacé, representante de GDPI, afirma que un abrazo ayuda a calmar y desestresar a las personas con autismo en los diferentes periodos de ansiedad que pueden tener en su día a día. Y no solo a las personas con esta patología, las terapias con abrazos también son efectivas para cualquier persona -también funciona con la hiperactividad- y animales.

Ante la imposibilidad de abrazar,debido a la crisis sanitaria por la que atravesamos, esta empresa innovadora y la asociación se han puesto en marcha para paliar este problema: “Lo vimos un proyecto muy interesante porque las personas como autismo no están teniendo los medios que realmente se merecen. Con todo esto de la pandemia lo vimos un proyecto atractivo y decidimos desarrollarlo de una forma altruista”.

Villacé asegura que, según las investigaciones que han llevado a cabo para el proyecto enfocado a personas con autismo, para que un abrazo sea efectivo tiene que durar entre cinco y 10 minutos y ejercer una presión de entre 15 y 30 kg en la persona.

Aspecto de la máquina

La máquina actúa de manera automática mediante control remoto. La innovación que presenta esta máquina española con respecto a los dos modelos preexistentes es la de abrazar al individuo de forma ergonómica cuando este se encuentra en posición vertical (de pie o sentado sobre un taburete), mientras que en los dos modelos antecesores la presión la ejercían unas palas rectas y con la persona en posición horizontal (tumbada sobre una colchoneta). De esta forma, asegura Villacé, se percibe con más intensidad el abrazo y el efecto terapéutico es mayor.

Por lo tanto, mediante la aproximación automática en forma de tenaza de dos palas acolchadas diseñadas con forma ergonómica, estas envuelven y abrazan al individuo ejerciendo sobre él la presión idónea. Mediante un sistema gradual de elevación, las palas se pueden colocar a diferentes alturas con el fin de poder actuar sobre cualquier parte del cuerpo y para cualquier estatura del individuo, incluidos los niños. Al trabajar de forma automática la aproximación o separación de las palas mediante un mando a distancia, el propio usuario puede graduar y controlar la presión del abrazo a su gusto. Aunque la presión ideal que debe de tener un abrazo oscila entre los 15 y 30 kilos de peso, esta máquina alcanza una presión de hasta 75 kg.

El proyecto todavía no ha sido testado con personas con autismo, pero sin con aquellas que no padecen esta patología y animales y, tal y como asegura la empresa, los resultados se muestran muy positivos: “Pronto la llevaremos a Barcelona donde los responsables de la asociación se encargarán de simpatizar la máquina con las personas con autismo”.

Y aunque el desarrollo de la idea comienza desde una premisa bastante fija y para solucionar un problema de la actualidad, la empresa GDPI no descarta abarcar más sectores cuando el desarrollo del proyecto se lleve a cabo: “Dejamos la puerta abierta con cualquier sector. Nuestra intención es para la asociación de autismo, pero se podrían hacer réplicas y llevarlo al sector de la veterinaria o al ámbito social. Es una máquina que por la configuración que tiene se puede acoplar en muchos espacios, además queremos añadirle un atril con una pantalla para que remita un audio con música relajante y que, a la vez, acompañe la terapia”.

Todo con un simple abrazo. Un gesto casi innato que puede sanar los periodos de estrés y ansiedad que sufren las personas, sobre todo, en situaciones como las que la sociedad está viviendo actualmente. Un abrazo robótico que cura y que calma a todos aquellos que más lo necesitan.

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